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enero 20, 2016

Bowie, el profeta multicolor del siglo XX

Bowie colours

Por Alfredo Narváez

Las épocas no terminan con cortes precisos, mueren con el respiro de sus héroes y monstruos.

El siglo XX fue para algunos el siglo de Estados Unidos, sin embargo fue sin duda un siglo occidental en especial por el drama de la Segunda Guerra Mundial. El primer profeta, que prometió mil año de prosperidad, fue Adolfo Hitler. A muchos sedujo en su aventura, hasta los japoneses. El profeta del mundo uniforme, imperial e hipermasculino sin embargo perdió. Claro, todavía tiene seguidores en la extrema derecha y hasta en grupos del terrorismo islámico. El nazismo sobrevivió a su líder, pero más como deseo que como hecho. El profeta del mundo blanco fracasó.

En 1947, en Brixton, en un suburbio de Londres, nació David Jones, mejor conocido como David Bowie. Era la postguerra, y la vida no era facil en un Reino Unido en reconstrucción. Su madre era mesera, y su padre en una caridad para infantes. En 1953 ingresó al coro de su escuela y también desarrolló habilidades de danza. Su padre compró una colección de discos de música estadounidense. Bowie comentó en una entrevista que cuando escuchó Tutti Frutti de Little Richards, que había escuchado a Dios. También Presley le impactó y empezó a comprar sus propios discos. En 1958 entró en una escuela técnica y estudió artes, música y diseño. En 1962 en un altercado fue golpeado en un ojo. No quedó ciego pero sí con problemas de visión y la pupila permanentemente dilatada, de ahí sus ojos de distinto color. A los quince años inició su primer banda, y a los 20 años sacó su primer disco como solista titulado simplemente David Bowie, y así empezó una carrera que terminaría en 2015, con su último disco, Blackstar, lanzado el día de su cumpleaños 69.

Bowie fue otro profeta, pero no la blancura uniforme, de la fuerza militar imperial y del poder hipermasculino. Su profecía también fue muy occidental pero abreva de lado rebelde de Occidente, del poder no de Apolo, sino de Dionisios. Ha sido calificado como mutante, decadente, queer…. todo lo que Hitler odiaba. Y sin ser formalmente judío, tuvo una cercana relación con la religión de Abraham, Isaac y Jacob. Dos de sus mayores influencias fueron dos rebeldes judíos: Bob Dylan y Lou Reed. Le rindió tributo a Dylan con “Song for Bob Dylan” en su album de 1971 1971, “Hunky Dory.” En el mismo disco le rinde tributo a otro rebelde, con la canción “Andy Wharhol”. Judíos, homosexuales… Bowie no tenía prejuicios, tenía hambre creativa, de conocer lo más innovador de su época.

A fines de los 1980s, se volvió a reinventar como miembro de la banda Tin Machine, uniéndose con el guitarrista Reeves Gabrels y Tony y Hunt Sales, hijos del comediante judío Soupy Sales. El mayor éxito de la banda fue “Under the God”, una canción de protesta contra skinheads.

Se podría llamar a Bowie postmoderno, pero no era nihilista, ni cínico. Como Picasso, el gran modernista apolítico que tuvo que tomar partido por la República con el Guernica, Bowie tomó partido en varias ocasiones.

Era 1972. Ellen saldría en la portada de Time hasta 1997 y Ricky Martin apenas tenía un año. Pero un joven artista en una entrevista con Melody Maker, anunciaba al periodista Michael Watts: “soy gay, y siempre lo he sido….” Cuatro años después actualizaría su identidad afirmando era bisexual. Su primera esposa, Angie, contaría tuvo un affaire con Mick Jagger. En 1983 le diría a Rollingstone que era un “heterosexual de clóset”. Su sexualidad, como su música, su ropa… no dejaba de cambiar. En una entrevista realizada por Russell Harty en 1973 el diría: “puedo cambiar acentos de la gente que conozco en segundos. Soy un coleccionista. Colecciono personalidades, ideas…” En 2002 le diría al NY Daily News: “lo que tengo es una malévola curiosidad. Eso alimenta mi impulso por escribir y es lo que probablemente me lleva a ver las cosas algo distinto…” En 1992 se casó con la supermodelo de origen somalí Iman, algo que seguramente tampoco aprobaría Adolfo Hitler.

Pero desde hace mucho antes Bowie tomó en serio el tema del racismo. Durante una entrevista con la naciente MTV en 1983, Bowie se quejó con el conductor Mark Goodman sobre la escasa presencia de artistas negros en el canal, y le preguntó a Goodman que porqué sucedía eso. El entrevistado se convirtió en entrevistador, y pedía respuestas claras.

En 1987 ofreció un concierto en el entonces Berlín occidental, con el muro como fondo. El sospechaba que habían escuchas del otro lado y entonces dijo: “enviamos nuestros saludos a todos los amigos que están del otro lado del muro!” La multitud gritó jubilosa cuando cantó Heroes, la canción que había escrito en 1977 en la misma ciudad, cuando vio a una pareja besándose cerca del muro.

“I can remember/Standing by the wall/And the guns shot above our heads/And we kissed, as though nothing could fall,” cantó. Después de que cantó Heroes, supuestamente la gente del lado este empezó a gritar que cayera el muro, eso sucedería dos años más tarde.El 11 de enero de 2015, el ministerio de relaciones exteriores alemán escribió en twitter: Adiós, David Bowie. Ahora estás entre los Héroes. Gracias por haber ayudado a tirar el muro.”

El arte occidental está en crisis, como siempre. Pero no se ven – por ahora – herederos de Bowie. El llegó justo a tiempo, después de la mayor guerra de la historia, un niño de clase media baja, con una insaciable curiosidad por aprender, y con padres que lo apoyaron en su búsqueda. El escritor Jon Savage lo describe en su tributo en twitter como “el gran liberador”. El crítico de The Guardian John Harris, afirma que Bowie fue un artista que “de alguna manera impulsó a la gente hacia el futuro, y esta lo sabía…” Al guardarle luto, dice Harris, lo hacemos por la época en la que el arte importaba, porque subvertía. Que el arte hoy pueda romper la normalidad suena hueco dice Harris, sin embargo creo no ve a si alrededor. Los museos están llenos en todo el mundo (y se construyen más), el cine no ha muerto y mucho menos la televisión (a pesar del internet), y hay una nueva y diversa generación de artistas regresando a las bases del arte y a la vez trabajando uniendo lo digital, con lo físico, y esta revolución apenas comienza. No hay Bowie todos los días, pero no dudaría pronto apareciera, y fuera en los suburbios de una ciudad de Africa, Asia o América Latina. Otra pregunta es si el genio seguirá siendo individual, o como presagia el internet, será ahora open source y distribuido.

Para David Bowie el futuro no era el aburrido futuro blanco militar e hipermasculino. En 1971 escribió ‘Oh! You Pretty Things’

I think about a world to come
Where the books were found by the Golden Ones

Let me make it plain
You gotta make way for the Homo Superior
Look at your children
See their faces in golden rays
Don’t kid yourself they belong to you
They’re the start of a coming race.
Homo Sapiens have outgrown their use
All the strangers came today
And it looks as though they’re here to stay.

Para él la niñez no era propiedad de nadie, sino del futuro, y eran extranjeros del futuro en el presente, un presente diferente La filosofía futurista del Bowie se asemeja un poco a la del trans/posthumanismo, donde la humanidad pasa a una nueva etapa gracias a la tecnología. Bowie fue muy afecto al internet. Creo en 1998 sus websites BowieNet y BowieArt. Quizá Bowie se consideraba un chamán de esa era que veía. Quizá no sea casual que la primer película de su hijo, el director Duncan Jones, fuera sobre el espacio. Hasta la NASA anunció que bautizó un asteroide entre Marte y Júpiter como David Bowie.

Freak, misfit, queer, camaleón, actor, hedonista, decadente, Bowie fue la estrella némesis de profeta de la blancura y la uniformidad imperial occidental. En su último album no escogió una estrella blanca o roja, sino una negra. Eso resume su carrera, después de todos los colores recorridos llega al conjunto vacío, al negro, a la enana oscura que luego implosiona y se convierte luego en agujero negro y quizá luego se convierta en canal a otro universo.

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